Thursday, September 4, 2008
Al oír el titulo de esta poesía, me sentí un poco nerviosa. Yo esperé leer una historia simplemente enfocada en los defectos y maldades de un monje—pero no fue así. La historia me interesó y me quedé pensado en la pregunta, “¿Qué haría yo en la misma situación?” Me imagino que hubiera hecho el mismo si yo estaré afrentado a mis propias tentaciones. Me sentí muy triste por el pobre al fin de leerlo, aunque en ese momento me identifiqué con él. Sí, fue muy fácil criticarlo y su decisión de emborracharse, pero a la vez me puse a pensar en los milagros de la Virgen. El clérigo embriagado se encontró con la figura de la Virgen, pero yo lucho con la pregunta si fue por el efecto del vino o si fue simplemente la gloria de la Virgen. La historia también me hizo analizar mis propias tentaciones y la manera en que Nuestro Señor me salva de mis pecados cuando no lo merezco. Ser humano es algo muy difícil, y más me parece para la gente llamada a dedicar su vida a servir en la iglesia. Por el clérigo, la bebida fue lo que le hizo tropezar, pero yo sé que tampoco tengo el derecho de tirar la primera piedra.
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